Miquel Porta y Epidemiología cercana

Sobrevivir al encuentro con lo extraño

Publicado en infoLibre

Por Paco Marco

27.11.2022

“El punto de vista de que los intereses vitales comunes del más alto nivel solo podrán realizarse con un horizonte de esfuerzos universales que cooperen entre sí. Esto empujaría a una macroestructura de inmunizaciones globales, a un coinmunismo. Una estructura así se llama civilización.“ Peter Sloterdijk, pág. 574 (1).

Al hilo del impacto de la pandemia por el COVID-19, Miquel Porta nos presenta en su último libro, Epidemiología cercana, en parte divulgativo, una colección de consideraciones sobre los aspectos más relevantes de lo que deberían de ser las respuestas individuales y colectivas, privadas e institucionales a una nueva realidad de riesgos vitales para nuestras formas de vida y sociedades. Riesgos sobradamente conocidos, previstos y anunciados por la epidemiología y la inmunología científicas y los investigadores en salud pública, pero sistemáticamente ignorados por políticos y gestores de la cosa pública, y lamentablemente desconocidos por la ciudadanía. La proliferación y gravedad de las crisis globales de toda índole que estamos sufriendo hoy parece que finalmente nos conducen a afirmar con Sloterdijk que “el único hecho de importancia ética universal en el mundo actual es el reconocimiento, cada vez mayor y difusamente omnipresente, de que así no se puede continuar.”, pág. 563 (1). Un texto de 2009 que encaja perfectamente en la lectura que aquí hacemos del libro de Porta.

Con un lenguaje claro, directo y en ocasiones hasta coloquial, presenta la incertidumbre como una característica inevitable y bienvenida de la realidad –compleja por definición–, solamente aprehensible desde su condición de sistema. Este carácter sistémico nos ayuda –muy particularmente en el ámbito de la salud pública– a no segmentar y fragmentar innecesariamente las investigaciones, impidiéndonos reduccionismos y determinismos en unas conclusiones que a menudo y por desgracia obedecen más a los dictados de la economía salvaje y de la sociedad del espectáculo: ¿Curas simples para enfermedades complejas? ¿Realmente la genética determina y no solo condiciona nuestras reacciones al encuentro con lo ajeno (interior o exterior)? ¿Dónde fijamos los límites a la monetización de la investigación científica y de tantos otros asuntos públicos y literalmente vitales?

Porta subraya la necesidad de reflexionar y repensar la propia actividad científica insistiendo entre otras cosas en divulgar más y mejor el repertorio de condiciones de cientificidad requeridas por una información veraz en tiempos de mentiras y teorías conspiratorias. Los medios de comunicación de masas deberían además comprometerse a informar con la máxima transparencia posible de los intereses y/o conflicto de intereses de las personas, autoridades e instituciones involucradas en el diseño y ejecución de políticas de toda índole. Igualmente señala la necesidad de destacar las implicaciones culturales, sociales, económicas y políticas de las propuestas generadas por las instituciones de salud pública, poniendo el énfasis en las condiciones de vida resultantes, donde, por ejemplo, al tener los contaminantes un carácter sistémico, necesitamos intervenir en la prevención de enfermedades actuando sobre los procesos ambientales causales de carácter estructural. La salud como eje transversal en todas las políticas, sanitarias o no, obliga a miradas y aproximaciones pluridisciplinares y a comprometerse con proyectos orientados al bienestar de la ciudadanía.

Para nuestro autor, “la pandemia ha mostrado con la máxima crudeza que es imposible gobernar con eficiencia social desde ciertas concepciones anacrónicas de la nación, el estado y la sociedad.” Los convincentes ejemplos de ello que Porta muestra me llevan a pensar que la superinterdependencia entre todos los elementos del sistema global a nivel del planeta tierra hace inaplazable abandonar de una vez por todas las polarizaciones ideológicas y refundar la práctica política sobre la conversación desde una lógica cooperativa orientada a trascender “todas las diferenciaciones hasta ahora vigentes entre lo propio y lo ajeno. Con ello quedarían colapsadas las distinciones clásicas entre el amigo y el enemigo. Quien persista en la línea de las separaciones que ha habido hasta ahora entre lo propio y lo ajeno produce pérdidas de inmunidad no solo para los otros, sino incluso para sí mismo.” pág. 573 (1). Necesitamos disponer de una estructura inmunitaria conjunta que sea eficiente para los miembros de nuestra sociedad planetaria.

El libro destila sensatez y “seny” (sólido, desdramatizado y no autocomplaciente sentido común, si se me permite la traducción tosca) posibilitando al autor desplegar un optimismo informado frente a mistificaciones irresponsables y estériles, y así poder conjurar miedos y disfrutar ‘la vida’, definida por Sloterdijk como “la fase exitosa de un sistema inmunitario.” pág. 571(1).

(1) Sloterdijk, Peter: Has de cambiar tu vidaPre-Textos, Valencia 2012.

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Paco Marco es fotógrafo y ha sido profesor de filosofía de la Universidad Jaume I.

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